Archivo para noviembre, 2011

Sentimiento en la AGM

Posted in Uncategorized on noviembre 2, 2011 by zansh

Hace tiempo que no escribo, pero unas palabras de mi amigo y camarada me obligan a volver a hacerlo. No sé si quedan personas, ni quiero saberlo, de esas que asocian a la milicia con ideas de fanatismo sin neuronas, de gente fría con poca humanidad. La poca experiencia que tengo en ella me demuestra todo lo contrario. Por si quedaran, y para los que sepan apreciar lo que esconden las palabras… no me enrollo más:


-Melancólico adiós-
“Volveré mañana”, dice. Y ambos sabemos que no es cierto. Mientras atraviesa la puerta nos miramos, sabedores de que es una despedida.
En sus ojos ya no veo, como antaño, anhelo y nostalgia de mis labios. No más bocas entreabiertas, ávidas de íntimos susurros.
En sus manos ya no veo, como antaño, crispación y nervios. No más tensión por el recuerdo de mis brazos asidos por ellas.
Entre nosotros flota la indiferencia. Desapego fingido de quienes habiéndolo compartido todo, creían no poder compartir nada más. Desilusión de quienes ven caer el más bello ídolo conocido, cual figura de arena arrollada por las olas.
Y, sin embargo, en el postrero instante de nuestro íntimo cariño… sonreímos. Entre lágrimas, sonrisas amargas acuden a nuestros labios.
Y ambos sabemos que no está bien. Que es un terrible error y una crueldad.
Y ambos bajamos la mirada, sabedores de que es lo que debe hacerse…
Y sale de la habitación, caminando despacio mientras la puerta se cierra muy lentamente a su espalda’


-Amor por horas-
Siento sus dulces jadeos sobre mi pecho. Sus manos deslizándose sobre mi piel de vello erizado y su melena cayendo en cascada de su espalda a mi costado.
Respiramos rápido, en la calma que sigue al clímax. Tal vez el éxtasis más poderoso que haya experimentado nunca.
Su piel caliente y sedosa se mueve sobre la mía con su respiración, haciendo que me excite el instantáneo recuerdo de sus muslos deslizándose sobre los míos.
Nos abrazamos con deleite, oliendo en el aire viciado el dulce aroma del otro. Sintiendo piel húmeda de sudor bajo nuestras manos. Y sentimos anhelo de más roce. De más susurros entre las sábanas.
Pero ella no me quiere. Ni yo la amo. Sólo es la ilusión erótica del amor lo que nos empuja a comportarnos de ese modo. Lo sé porque nos hemos conocido esta noche. Lo sé porque, cuando mis fuerzas se agoten y decida poner término a nuestra apasionada noche, ella hará cuentas, yo sacaré la cartera… y se irá a buscar a otro que, como yo, tenga deseos de una exquisita imitación del amor. Por minutos, o por servicios.’
Jak Cañas

En serio, Cañas, espero que te siga aburriendo física para que sigas escribiendo estas cosas.

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